lunes, 21 de noviembre de 2016

Microinmunoterapia

¿QUÉ ES LA MICROINMUNOTERAPIA?




Nos pasamos la vida preguntándonos cuáles son las claves de una buena salud, olvidando a menudo que gracias a la sabiduría de la naturaleza disponemos de una protección extraordinaria: nuestro sistema inmune. Una buena salud dependerá de la capacidad de este guardián y de sus centinelas de actuar correctamente.

La microinmunoterapia es una terapia moderna enfocada a restablecer u optimizar la comunicación entre las células del sistema inmunológico, alterada en gran parte de las enfermedades. Utiliza sus mismas sustancias para transmitir información al organismo y “reajustar” la respuesta inmunitaria. 

Además, lo hace en un orden preciso, respetando los mecanismos naturales de nuestro cuerpo.

Así, la microinmunoterapia aporta al sistema inmune las herramientas que necesita para enfrentarse con éxito a aquello que pueda afectar a nuestra salud.

La microinmunoterapia es una terapia de inmunomodulación que utiliza los mismos mensajeros que el sistema inmunológico (por ejemplo citoquinas, hormonas, factores de crecimiento, ácidos nucleicos) para transmitir información al organismo y “reajustar” la respuesta inmunitaria. Es decir, su objetivo es restablecer la correcta comunicación entre las células del sistema inmunitario, para ayudarles a recuperar su capacidad innata de defendernos frente a agresores o a limitar su reacción cuando es exagerada.

A diferencia de la inmunoterapia clásica, las fórmulas de microinmunoterapia utilizan un amplio abanico de sustancias inmunitarias (los denominados “mensajeros”). Éstas se preparan en bajas concentraciones (micro-dosis), mediante un proceso de dilución-dinamización, garantizando así su buena tolerancia. Además, según si lo que se busca es estimular, modular o frenar sus efectos en el organismo, los niveles de concentración empleados pueden variar dentro de la misma fórmula. Al igual que ocurre de forma natural en el organismo, las sustancias se administran siguiendo una secuencia concreta, un orden preciso.

La microinmunoterapia puede ser una fiel aliada en el tratamiento de enfermedades que cursan con un desequilibrio del sistema inmunitario, tanto agudas como crónicas. Así, dentro de este marco podríamos encontrar patologías infecciosas, oncológicas o enfermedades autoinmunes.

En cualquier caso, la microinmunoterapia no sustituye al sistema inmunitario, ni lo fuerza o bloquea, sino que le informa con sutileza, siendo así, en principio, compatible con cualquier otro tratamiento.

El Alzhéimer y el sistema inmune

El Alzhéimer o la enfermedad de Alzhéimer fue descrita por el neurólogo alemán Alois Alzheimer en 1901 y actualmente es la causa más común de demencia. Se define como un trastorno neurodegenerativo de evolución lenta que presenta deterioro cognitivo, pérdida progresiva de la memoria y trastornos en la conducta o comportamiento. El principal factor de riesgo es la edad avanzada, aunque la herencia genética, la dieta y el estado de salud general son otros factores a tener en cuenta. Así pues, existen diferentes estudios que relacionan esta dolencia con otras enfermedades como pueden ser infecciones virales, enfermedades vasculares, depresión y diabetes.


Actualmente, el Alzhéimer se considera una enfermedad sin cura, es por ello que se están haciendo importantes esfuerzos por investigar nuevos métodos de diagnóstico más temprano y de fácil acceso, y tratamientos más efectivos. En el campo de los nuevos métodos de diagnóstico destacan los estudios recientes del Instituto de Investigación Biomédica de Barcelona del CSIC, donde el equipo del Dr. R. Trullas ha determinado que la detección de un descenso de los niveles del ADN mitocondrial en el fluido cerebroespinal  podría servir como método diagnóstico. Y también los estudios realizados por el equipo del Dr. M. Sarasa que la determinación en sangre de los péptidos beta-amiloide 40 y beta-amiloide 42 podría servir de biomarcador para la enfermedad de Alzheimer.

Por otra parte, cabe destacar que investigaciones recientes han demostrado la relación entre el Alzhéimer y el sistema inmune,  concretamente con el proceso inflamatorio. Cuando los niveles de diferentes proteínas implicadas en el proceso inflamatorio se ven aumentados se puede producir una inflamación crónica, que, al afectar al cerebro provoca una disminución del flujo sanguíneo de la vía neurológica, reduciendo la utilización de oxígeno por parte del cerebro. En el momento en que el cerebro se encuentra bajo presión, gasta mucha energía al tratar de defenderse, en lugar de centrar sus esfuerzos en funcionar de manera óptima.

Si el sistema inmunitario funciona de manera correcta, todo esto no sucede, ya que es capaz de proteger al cerebro de las causas dañinas de inflamación y reducir la presión del cerebro para que éste alcance su mayor rendimiento.

Así pues, a modo de resumen podríamos decir que para prevenir o retrasar la aparición del Alzhéimer es importante el control precoz de los factores de riesgo vasculares, como la presión arterial alta y el colesterol, consumir una dieta sana, hacer ejercicio, mantenerse activo y mantener nuestro sistema inmunitario en buen estado. Estos parámetros también son importantes para mejorar la calidad de vida de personas que ya padecen Alzheimer.

Enfermedades autoinmunes: respuesta errónea del sistema inmunológico

De forma constante, estamos expuestos y rodeados de elementos nocivos para la salud. Uno de los motivos por el que no enfermamos es porque el organismo cuenta con un mecanismo de defensa denominado sistema inmunológico. Se trata de un conjunto de estructuras y procesos biológicos que protegen al cuerpo de las enfermedades, identificando y combatiendo las células patógenas y cancerosas.  Al mismo tiempo este sistema tiene la capacidad de distinguir entre lo propio y lo ajeno, es decir reconocer a las propias células, tejidos y órganos y no atacarlas.

No obstante, en ocasiones esta capacidad, denominada autotolerancia, está alterada o falla. Es cuando el sistema inmune identifica, por error, a los componentes del propio organismo como patógenos y pone en marcha una respuesta exagerada y violenta frente a éstos, dando lugar a enfermedades autoinmunes.

Las enfermedades autoinmunes afectan entre el 3% y el 5% de la población general y suelen ser crónicas, pudiendo afectar a uno o varios órganos de forma simultánea.

Causas de las enfermedades autoinmunes

Hasta el momento se ha reconocido que este tipo de enfermedades se deben a diferentes factores:

Factores genéticos: La mayoría de las enfermedades autoinmunes son poligénicas, es decir, enfermedades hereditarias producidas por mutaciones en varios genes en combinación con otros factores.

Factores ambientales: como por ejemplo el tabaco o la luz.

Factores infecciosos: Las continuas acciones desmedidas del sistema inmunológico frente a infecciones virales o bacterianas puede propiciar el desarrollo de procesos autoinmunes.

Factores hormonales: Las enfermedades autoinmunes son más frecuentes en las mujeres que en los hombres, lo que indica la posible influencia de los estrógenos en el desarrollo de estas enfermedades.

Clasificación de las enfermedades autoinmunes

Las enfermedades autoinmunes se pueden clasificar en dos categorías:

Enfermedades autoinmunes locales (órgano específico): Este tipo de enfermedades se caracterizan por tener una respuesta inmune dirigida contra un único antígeno localizado en un órgano. Por ejemplo: la enfermedad de Adisson, tiroiditis de Hashimoto, diabetes mellitus insulinodependiente o miastenia gravis entre otros.

Enfermedades autoinmunes sistémicas (órgano inespecífico): Se caracteriza por la producción de anticuerpos dirigidos contra el núcleo y/o el citoplasma de las células. Por ejemplo: artritis , nefritis, vasculitis, lupus eritematoso sistémico o síndrome de Sjogren entre otros.

Esto es sólo un par de ejemplos de las consecuencias de un sistema inmunológico desequilibrado.

Una buena salud dependerá de la capacidad de nuestro sistema inmune para hacer frente a las toxinas exógenas y endógenas a las que estamos continuamente expuestos.

La Microinmunoterapia es una buena alternativa y ayuda a mantener en perfecto equilibrio nuestro sistema inmune.